welink-logo
¿A qué nos referimos cuando hablamos de contabilidad simplificada

¿A qué nos referimos cuando hablamos de contabilidad simplificada

  • ¿A qué nos referimos cuando hablamos de contabilidad simplificada? 


    Una de las mayores preocupaciones para los profesionales independientes que comienzan su andadura profesional en nuestro país es aquella que tiene que ver con la contabilidad y la presentación de las cuentas ante la administración. Sin embargo, para facilitar estas gestiones existe el régimen simplificado de IVA. Uno de los sistemas de tributo más comunes que simplifica bastante el trámite. Sigue leyendo para saber más sobre este
    modelo de contabilidad simplificada.

    ¿Qué es la contabilidad simplificada?

    Nos referimos a un régimen fiscal especial que afecta al IVA de las personas físicas y las entidades en régimen de atribución de rentas. Siempre y cuando desarrollen algunas de las actividades que recoge la agencia tributaria. Y que supone una manera más sencilla de presentar los impuestos correspondientes.

    De todas formas, es importante señalar que no todo el mundo puede acogerse a esta modalidad, ya que hay que cumplir unos requisitos que veremos más adelantes. Además, no podemos olvidar que es totalmente compatible con otros regímenes, como el de agricultura, ganadería y pesca o el recargo de equivalencia.


    Requisitos para el régimen simplificado

    Solo podrán acogerse a esta modalidad de contabilidad simplificada quienes cumplan las siguientes características:

     

    • Personas físicas o entidades en régimen de atribución de rentas en el IRPF cuando los socios, herederos, comuneros o partícipes sean personas físicas.
    • Siempre que todas las actividades se encuentren en la Orden del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas dedicado a este régimen y que nunca rebase los límites establecidos.
    • El volumen de ingresos del año fiscal anterior no puede superar los 250.000€ para actividades económicas, agrícolas, forestales y ganaderas.
    • En caso de que el año anterior se haya comenzado una actividad el volumen de ingresos se aumentará transcurrido un año.
    • El volumen de adquisiciones e importaciones de bienes y servicios no puede superar los 250.000€ en el ejercicio anterior. Aunque aquí quedan excluidas las adquisiciones de inmovilizado.
    • No se puede haber renunciado expresa o tácitamente a la aplicación de este régimen.
    • Tampoco se puede haber renunciado o estar excluido de la estimación objetiva en el IRPF.
    • Por último, ninguna actividad puede encontrarse en estimación directa en el IRPF o en alguno de los regímenes de IVA incompatibles con el simplificado.


    Obligaciones del régimen de contabilidad simplificada

    Las personas físicas o entidades que se acojan a este modelo contable para la presentación de IVA deben cumplir con ciertas obligaciones que podemos dividir de la siguiente manera:

     

    Obligaciones contables y registrales

    • Se debe llevar un libro registro de todas las facturas recibidas. Anotando por separado las adquisiciones e importaciones de activos fijos y los datos que se puedan necesitar para hacer alguna regularización.
    • Además en caso de realizar alguna actividad de índices o módulos que operan sobre el volumen de ingresos, se tendrá que hacer también un libro registro de estas operaciones.
    • Hay que conservar siempre los justificantes de los índices o módulos aplicados.

     

    Obligaciones de facturación

    Una de las grandes ventajas del régimen simplificado de contabilidad es que los empresarios que se acojan a él no tienen la obligación de emitir facturas por todas las actividades realizadas excepto en los siguientes casos:

    • Cuando la determinación de las cuotas devengadas se haga en función del volumen de ingresos.
    • Al realizar transmisiones de activos fijos.
    • Cuando el destinatario de la factura sea otro empresario o profesional, una administración pública o esté establecido tributariamente.


    Cálculo de las cuotas de IVA del modelo simplificado de contabilidad

    Para saber cuál es la cuota de IVA que deben abonar las personas físicas o entidades es necesario aplicar los índices o módulos de cada actividad. Una vez tengamos el resultado podemos deducir las cuotas soportadas por operaciones corrientes de bienes o servicios que tengan que ver con la actividad y el 1% de la cuota devengada por gastos que no se puedan justificar.

     

    Eso sí, las cuotas soportadas sólo se podrán deducir en la autoliquidación de final de año y la diferencia no podrá ser más baja que la cuota mínima fijada para cada actividad.

     

    Por otro lado, se deben sumar también las siguientes cuotas de operaciones que no están incluidas en el régimen simplificado:

     

    • Adquisiciones intracomunitarias de bienes.
    • Operaciones en las que se produzca la inversión del sujeto pasivo.
    • Entregas de activos fijos materiales y la transmisión de activos fijos intangibles.

     

    Y además, hay que hacer las siguientes deducciones del régimen simplificado de IVA:

     

    • Cuotas soportadas por la adquisición o importación de activos fijos. Es decir, elementos del inmovilizado y aquellos de los que se disponga en virtud de contratos de arrendamiento financiero con opción de compra.

     

    Tras hacer todos estos cálculos obtendremos la cuota que se debe ingresar, compensar o devolver de acuerdo al régimen simplificado de IVA, también conocido como contabilidad simplificada.

    Encuentra un contador público
    o un auditor calificado

    front_page_lead

    ¿Eres una Asesoría o Gestoría?

    Registra tu despacho en la plataforma de referencia para las asesorías y gestorías